sábado, 16 de agosto de 2008

ACTITUD GANADORA





Estos días he recordado mil veces, aquél momento hace cuatro años en que terminaban los Juegos Olímpicos de Atenas y yo empezaba mi particular aventura... Me sentí identificada con todos los deportistas que en ese momento se enfrentaban a cuatro años por delante para conseguir un sueño; me imaginaba su lucha, sus sacrificios, y sabía que eso era lo que me esperaba a mí de ahí en adelante. Ahora me sorprende mirar para atrás y sentir por primera vez que ha pasado mucho tiempo.
También estos recuerdos me han hecho preguntarme si he aprovechado el tiempo como en ese momento me imaginaba que lo haría, si he luchado de verdad, con uñas y dientes por este sueño...
Pero me preocupa más pensar si conservo la ilusión de aquél entonces... A veces pienso que no, pero prefiero creer que sí la conservo aunque es una ilusión diferente a la del principio ya que algún papel habrán jugado el tiempo, la experiencia, las decepciones...
Ya no puedo mirar hacia el futuro y ver cuatro años por delante para comerme "el mundo", ahora tengo que pensar que llega la recta final, que se acerca la competición de verdad, y que quizás vaya siendo hora de subir al podium. ¡Visualización!

viernes, 1 de agosto de 2008

NORMALIDAD QUIERO


Tenía muchas ganas de escribir aquí. Supongo que porque escribir supondría haber recuperado una cierta normalidad. Y hablar de normalidad en esta época del año, no es fácil para mí; las peores crisis: en verano; más lágrimas derramadas: en verano... Fue así en el verano de 2006, cuando pasé una auténtica depresión postvacacional con el exámen (test) a la vuelta de la esquina... También en el verano de 2007, con el oral demasiado lejos, me invadió una absoluta desgana... Y ahora, en el verano 2008 la historia se repite: crisis nerviosa...pero aún estamos a tiempo.

Todo empezó cuando mis sospechas se confirmaron y me vi entre las primeras 60 personas de mi tribunal...es decir, que algo me había imaginado, pero tenía la esperanza de haber calculado mal; no fue así. Mi reacción, una auténtica crisis nerviosa, a ratos riendo, a ratos llorando, sin querer hablar ni estar con nadie... Para colmo, no podía perdonarme a mí misma haber planeado una segunda escapada, nada merecida y completamente a destiempo.

Sin embargo, ha sido la mejor medicina, estoy de vuelta, con las pilas muy cargadas y con un montón de optimismo e ilusión que hace un par de semanas no me habría ni imaginado. Han sido unos días muy especiales. A veces, cuando creemos estar perdiendo el tiempo, estamos ganandolo en realidad.

¡Mucho ánimo y tranquilidad para todos!