Cinco años de oposición dan para mucho, por eso y por extraño que pueda parecer, poco tiene que ver mi vida actual con la de hace algo más de cinco años, cuando me senté por primera vez delante de los Carperi.Últimamente he empezado a tener una visión de estos años por etapas. El primer año y medio todo era ilusión, los sacrificios los cumplía a rajatabla y de buen grado, estudiaba a fondo cada tema, los leía, subrayaba y memorizaba con mucho ímpetu, daba igual uno que otro, no había temas malos y no había días malos (o había muy pocos). Seguía divirtiéndome y respetaba el descanso semanal sí o sí.
Los dos años siguientes la ilusión se fue durmiendo y con ella mi nivel de exigencia. Además fueron tiempos convulsos en mi vida familiar y aunque personalmente lo afronté bien, el estudio sí se vió resentido... no estaba a lo que tenía que estar.
La tercera etapa serían estos dos últimos años, coincidiendo con el nacimiento de este blog, empecé a ver acercarse el objetivo, pero no lo suficiente. Por momentos he sabido que lo rozaba pero que aún me quedaba camino y quizás por eso he pasado las primeras crisis opositoriles, empezaron a surgirme por primera vez las dudas y a la vez, el tiempo se me ha pasado más rápido que nunca.
Y hoy (estos últimos meses, quiero decir, desde que volví al estudio) tengo la sensación de estar vivendo una nueva etapa, mi última etapa en la oposición. Ahora me siento ilusionada casi como el primer día, otra vez segura de lo que quiero, lo estoy notando en el estudio y voy ganando confianza . Sé que puede salir mal pero me niego a contemplarlo ni un sólo momento. Y si tengo tentaciones saco la nueva convocatoria y me pongo a soñar con una de esas 400 plazas.